Zazen

«Para hacer zazen conviene un espacio silencioso. Come y bebe sobriamente. Despréndete de cualquier compromiso y abandona toda preocupación.

No pienses: ‘Esto está bien, esto está mal’.  No tomes partido ni por ni contra.

Detén todo movimiento de tu mente consciente. Nos juzgues los pensamientos que aparecen. No cultives expectativas. No tengas ningún deseo de llegar a ser Buddha.

Zazen no tiene nada que ver con la posición sedente ni con la posición acostada.

Extiende una alfombra espesa en el lugar en el que tengas la costumbre de sentarte. Pon encima un cojín. Siéntate en la postura de loto o bien en la de medio loto. En la postura de loto pon primero tu pie derecho sobre tu muslo izquierdo, y tu pie izquierdo sobre tu muslo derecho. En la postura de medio loto basta con que pongas tu pie izquierdo sobre tu muslo derecho. Afloja tu ropa y tu cinturón. Ordénalos convenientemente. Pon entonces tu mano derecha sobre tu pierna izquierda, con la palma hacia arriba, y tu mano izquierda sobre tu mano derecha.  Las puntas de los dedos pulgares se tocan. Siéntate bien derecho en la actitud corporal correcta. No te inclines a la izquierda, ni a la derecha, ni hacia adelante ni hacia atrás. Asegúrate de que tus orejas están en el mismo plano vertical que tus hombros y que tu nariz se encuentra en la misma línea vertical que tu ombligo. Sitúa la lengua contra el paladar. Cierra la boca.  Haz que la mandíbula superior permanezca en contacto con la inferior. Los ojos permanecen siempre abiertos.  Respira suavemente por la nariz. Una vez que hayas tomado la postura, respira profundamente una vez.  Inspira y espira. 

Inclina tu cuerpo de derecha a izquierda e inmovilízate en una posición sedente estable.

Piensa en no pensar. ¿Cómo se piensa en no pensar? No pensando. Este es el arte esencial de zazen.

El zazen del que yo hablo no es una técnica de meditación. Es la Puerta de la Paz y de la Felicidad. Es el Despertar Perfecto. Zazen es la manifestación de la Realidad Ultima. Las trampas y las redes del intelecto no pueden atraparlo.

Una vez que hayas comprendido su esencia serás como un tigre cuando entra en la selva y como un dragón cuando se sumerge en lo más profundo del océano».

Fukanzazengi, “Para la difusión universal de los principios de zazen”, del maestro zen Eihei Dôgen (1200-1254)

Traducción de Dokushô Villalba, incluida en la obra “Riqueza interior”. Ediciones Miraguano.

Fotografía de Erwan Grey

2 Comments Zazen

  1. Martin Rojas

    Saludos Maestro desde Chicago seria bueno que viniera a dar una conferencia hay mucha gente interesada en esta sabiduría milenaria

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