Uma canção

E o que isso importa afinal.

Te puxar para cima, quarto de você.

Levante os olhos, sem pensar em nada.

Abra-os e veja

toda aquela luz que vem do céu como música.

Respire com desejo, isso para o fundo

de seu pulmão sombrio..

Se você receber sem medo e sair

entre passivamente em seu ser,

sua lama vai pegar fogo e você vai se tornar

você mesmo em criatura luminosa.

A luz de um único instante, tão poderoso e doce,

sabe como pagar totalmente qualquer conta

que um ser humano tem com vida,

e ainda sobraria ouro para aqueles

aquele incrédulo e triste de olhar se aproximará.

Este brilho dourado pode fazer qualquer coisa:

limpa os danos de maior alcance,

e até os mais pequenos

(que às vezes são os mais teimosos).

Não o vês? Voce ja esta limpo. Foi fácil.

Não há feridas ou cicatrizes turvas em sua pele.

E você é alguém, al fin, inocente, invencível,

um homem que está vivo como nunca antes

e da qual uma música flui sem esforço.

ELOY SÁNCHEZ ROSILLO

(Este poema aparece como ‘inédito’ en la revistaCartas de la goleta”.

Tunísia, setembro 2008).

Foto de Dewang Gupta

Agradeço a Fuensanta Muñoz por me enviar este belo poema.

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1 Comente Uma canção

  1. ALBERTO SANCHEZ GRIÑAN

    Los caminos del zen son inescrutables: Eloy Sánchez Rosillo, mi maestro en la universidad; Dokushó Villalba, “mimaestro espiritual en la investigación y práctica (heterodoxa) del zen. En este espacio derespuestaen blanco quiero dejar dos poemas, por el gusto de palpitar en la coincidencia.

    QUÉ `POCO

    Qué poco importa nada de uno a nadie,
    qué poco el poso, la permanencia,
    la emoción comunicada
    por los canales abiertos del cuerpo,
    por los canales soñados de la palabra.

    Después de muchos años llueve
    hoy en el lugar exacto
    donde tenía que caer el agua clara.
    Llueve desde la eternidad
    sin posos ni presencias,
    ni emociones ni canales.
    Sólo hay agua golpeando hojas,
    arrasando el polvo
    suspendido en el aire de una vida,
    tan parecido al hinchado yo de vapor
    y deseo, incompleto siempre.

    Llueve y redobla un trueno
    en el centro exacto del barro
    que se fue modelando, niño grande,
    hasta ver qué poco, qué poco
    importa nada de uno a nadie.

    * * *

    SUPERFICIE

    En la calma del lago,
    el reflejo de la luna.
    Cruzan nubes veloces:
    equipaje mental
    deshaciéndose en el aire.
    Las ropas vuelven al hilo,
    el hilo a la planta.
    Maletas vacías
    y corazón sin sangre
    cruzan sobre la calma
    del lago.
    Y vuelve, quieta,
    la luna.

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