Oryoki: comida consciente.

Este video recoge el ritual de alimentación consciente propio de la tradición budista zen. Fue grabado en el templo zen Luz Serena, Requena, Comunidad Valenciana, españa, el 10 de abril del 2020.

A continuación, el texto que es recitado durante la comida.

Estrofas de las comidas

Buddha nació en Lumbini.
Alcanzó el Despertar en Bodhagaya.
Enseñó en Varanasi.
Entró en el nirvana en Kushinagara.
Abrimos los cuencos del Tathâgata.
Que todos los seres alcancen la paz,
libres de los tres venenos.

¡Veneración al Buddha, al Dharma y a la Sangha!
¡Recitemos juntos los grandes nombres!

Puro Dharmakâya Buddha Vairocchana.
Completo Sambhogakâya Buddha Vairocchana.
Nirmanakâya visible Shakyamuni Buddha.
Buddha Maitreya que nacerá en el futuro.
Todos los Buddhas del tiempo-espacio infinito
Mâhâyana Sadharma Pundarika sûtra.
Avalokitesvara, Bodhisattva de la Compasión.
Manyusri, Bodhisattva de la Gran Sabiduría.
Samantabadra, Bodhisattva de la Luz Infinita.
Todos los Bodhisattvas, Mâhâsattvas y Ancestros.
Mâhâ Prasñâ Pâramitâ.

Esta comida de tres virtudes y seis sabores
es ofrecida al Buddha, al Dharma y a la Sangha
y a todos los seres de los tres mundos.

Primero, mi gratitud hacia todos los seres
que han elaborado esta comida.
Segundo, recibo esta ofrenda de alimento
teniendo presente mi pureza original.
Tercero, mi naturaleza de Buddha
es libre de los tres venenos.
Cuarto, es una medicina para el cuerpo.
Quinto, tomo esta comida para practicar la Vía.

¡Os ofrezco esta comida
seres desencarnados y existencias animales!
¡Que se distribuya por el universo entero
y todos juntos podamos compartirla!

Para el Buddha, el Dharma y la Sangha.
Para nuestros padres y familiares.
Para todos los seres vivientes
ofrecemos y tomamos esta comida.

La primera cucharada para disolver el mal.
La segunda para fortalecer el bien.
La tercera para ayudar a todos los seres
a que alcancen el despertar del Buddha.

Que este agua parecida al néctar celeste
con la que he lavado mis cuencos
satisfaga a todos los que ya no existen.
Om makura sai sowaka.

En este mundo ilusorio florecemos sin mancha
como la flor de loto de las aguas fangosas.
Ante nuestra naturaleza de Buddha, pura e ilimitada,
nos inclinamos fundiéndonos en ella.

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