¿Mindfulness para el ego o mindfulness para trascender el ego?

Una visión budista sobre la atención plena y la identidad.

Conferencia de clausura del título de Especialista en Desarrollo Personal y Mindfulness, de la Universidad de Almería, impartida on line por Dokushô Villalba, el 9 de mayo 2017.

Hoy en día, el tipo de mindfulness que se está enseñado y practicando es concebido como una técnica psicoterapéutica al servicio del yo cuyo objetivo es favorecer la consolidación de un yo “sano” bien ayudando en su proceso de formación (mayor conciencia de sí), bien disolviendo las falsas representaciones neuróticas. Este tipo de práctica entraría en lo que se ha venido en llamar técnicas de crecimiento personal o técnicas de bienestar. Su fin, como digo, es conseguir un ego sano y feliz.

La genialidad del doctor Jon Kabat-Zinn ha sido la de sintetizar ciertos aspectos de la Atención Plena procedentes de la tradición budista y convertirlas en una práctica aceptable para el mundo occidental.

Desde el punto de vista de la Atención Plena budista, esta proeza tiene sus virtudes y sus efectos secundarios.

Entre las virtudes, el hecho de haber llevado el mindfulness a la corriente central del modo de vida occidental, popularizando ciertos aspectos de la práctica meditativa budista al servicio del bienestar emocional y psicológico.

Entre los efectos secundarios, el hecho de que el mindfulness se ha convertido en una técnica más al servicio de la erradicación de los síntomas del malestar, sin llegar a las causas profundas del mismo.

El objetivo de la Atención Plena desde el punto de vista budista es erradicar las causas profundas del dolor y del sufrimiento. Esto solo puede tener mediante el proceso de desaprensión y de despolarización de la aprehensión cognitiva objeto/sujeto.

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