Declaración de los Derechos del Árbol

Promulgada en la Asamblea Nacional Francesa, el 5 de abril de 2019

Artículo 1

El árbol es un ser vivo fijo que, en proporciones comparables, ocupa dos ambientes distintos, la atmósfera y el suelo. En el suelo se desarrollan raíces, que capturan agua y minerales. En la atmósfera crece la copa, que captura dióxido de carbono y energía solar. Debido a esta situación, el árbol juega un papel fundamental en el equilibrio ecológico del planeta.

Artículo 2

El árbol, que es un ser vivo sensible a los cambios de su entorno, debe ser respetado como tal, no puede reducirse a un simple objeto. Tiene derecho al espacio aéreo y al espacio subterráneo que necesita para lograr su pleno crecimiento y alcanzar sus dimensiones adultas. En estas condiciones, el árbol tiene derecho al respeto de su integridad física, aérea (ramas, tronco, follaje) y subterránea (red de raíces). La alteración de estos órganos lo debilita gravemente, al igual que el uso de pesticidas y otras sustancias tóxicas.

Artículo 3

El árbol es un organismo vivo cuya longevidad promedio supera con creces la del ser humano. Debe ser respetado durante toda su vida, con el derecho de desarrollarse y reproducirse libremente, desde el nacimiento hasta la muerte natural, ya sea un árbol de las ciudades o del campo. El árbol debe considerarse como un sujeto de derecho, incluidas las normas que rigen la propiedad humana.

Artículo 4

Algunos árboles, considerados notables por los seres humanos por su edad, apariencia o historia, merecen atención adicional. Al convertirse en patrimonio biocultural común, obtienen acceso a un estatus superior que compromete a los seres humanos a protegerlos como «monumentos naturales». Pueden ser inscritos en una zona de preservación del patrimonio paisajístico, beneficiándose así de una mayor protección y mejora por razones estéticas, históricas o culturales.

Artículo 5

Algunos árboles se plantan y explotan para satisfacer las necesidades de los seres humanos, escapando necesariamente de los criterios mencionados anteriormente. Sin embargo, la forma en que se cosechan los árboles forestales o rurales debe tener en cuenta el ciclo de vida de los árboles, las capacidades de renovación natural, los equilibrios ecológicos y la biodiversidad.

El objetivo de este texto es cambiar la percepción y el comportamiento de los seres humanos, para que tomen conciencia del papel crucial de los árboles en la vida cotidiana y en el futuro, allanando el camino para un cambio rápido en la legislación a nivel nacional.

Traducción del francés y fotografías de Dokushô Villalba.

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