Ancho Estrecho

El Estrecho de Gibraltar no es tan estrecho como parece. Los africanos no deben atravesar sólo catorce kilómetros de mar. Una enorme muralla llamada Schengen se alza ante ellos. Una muralla construida con los ladrillos de la insensatez y con el cemento del egoísmo europeos. Las leyes españolas que permiten el rosario sangrante de muertes no están basadas en la Justicia Universal sino en la preservación de la riqueza de aquellos que son ricos y no quieren compartir ni las migajas con aquellos que se mueren de hambre.

Pero no nos engañemos. Por muchas lanchas de vigilancia que tengamos seguirán viniendo a cientos, a miles y a cientos de miles, en oleadas cada vez más persistentes e intensas que la de los almorávides. Esta vez no vienen impulsados por la fe religiosa, sino por el hambre y por el puro instinto de supervivencia –la mayor fuerza que impulsa la vida-.

O les abrimos las puertas o tendremos que crear un cuerpo especial de la Benemérita dedicado a recoger en las soleadas y ventosas playas del Sur los cientos de cadáveres que nos está enviando cada día, como acuse de recibo, la terrible atrocidad que los mismos europeos hemos creado en Africa. Siempre podemos transformar los cadáveres en jabón. A diferencia de los nazis, no tendremos que crear hornos crematorios. Nos limitaremos a recoger los cadáveres que las olas del telediario nos traen cada día hasta el comedor.

Tenemos que hacernos a la idea: el futuro de Europa, y sobre todo de España, es negro, o mulato, una mezcla. Nuestros nietos tendrán la piel café con leche. ¿Qué hay de malo en ello? Los africanos traen tambores y cuerpos hermosos. Cantaremos sevillanas a ritmo de tambores senegaleses. El flocklore se verá enriquecido, así como nuestro código genético, con la aportación de culturas muy vivas y con la fortaleza biológica de hombres y mujeres sanos, todavía no neurotizados ni manchados por el sentimiento de culpa judeocristiano.

Al principio harán el trabajo que nosotros ya no queremos hacer porque nos hemos vuelto muy “civilizados”. Con el tiempo tendremos que aceptarlos en la familia, como yernos o como suegros. Siendo ya de la familia, iremos de vacaciones a sus países de origen y bailaremos con ellos bajo la luz de la luna negra.

Sí, decididamente el futuro de Europa no puede ser otra cosa que una mezcla de sangres y de culturas. Aunque la muralla de Schengen sea todavía alta y el Estrecho largo como un día sin pan, mayores imperios han caído. Y la fortaleza europea no será una excepción. La fuerza biológica es la que manda en la evolución y la nuestra, con una calidad espermática por los suelos, no tiene nada que hacer ante el instinto de supervivencia del continente que es la reserva biológica de la Humanidad.

Dokushô Villalba

 

PD. Este artículo lo escribí en el 2001. Diecisiete años después sigue en plena actualidad.

2 Comments Ancho Estrecho

  1. Salvador

    Esa misma sensación tuve yo un día del último mes de diciembre cuando estuve en el monasterio y nos quedamos las dos personas que íbamos en peregrinación en la puerta como un muro. Eso si, después de recibir una serie de justificaciones de que había un curso introductorio y no teníamos cabida por razones logísticas. Osea, lo mismo que critica él gran maestro Dokusho. Namaste.

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