A tí, que has perdido un ser querido (video y texto)

Publico ahora el video de las palabras que dirigí a los familiares de los fallecidos durante la pandemia del coronavirus. Celebramos esta ceremonia el viernes 27 de marzo del 2020, en el templo zen Luz Serena.

También, el texto:

A tí, que has perdido un ser querido.

Queridos familiares, a vosotros que habéis perdido algún ser querido, queridos miembros de la comunidad de Luz Serena, queridos todos que nos estáis viendo desde vuestros hogares.

Todos sabemos que la vida se transforma en muerte y la muerte en vida continuamente. La vida es Vidamuerte. La muerte es muertevida. Este es un proceso natural como la alternancia del frío y del calor.

La vida es como un cielo en el que el relámpago de la muerte estalla violentamente, o como la calma silenciosa de una ola que se pierde tranquilamente en el océano.

En estas pandemia que estamos sufriendo los seres humanos que habitamos este Planeta, miles de nuestros semejantes están pasando de la vida a la muerte de forma abrupta.

Aunque todos sabemos que el desenlace natural de la vida es la muerte, que siempre acontece sea de una forma o de otra, somos seres humanos y no podemos evitar el sentimiento de pérdida, de tristeza y de zozobra cuando mueren nuestros seres queridos.

A estos sentimientos naturales se une además, en esta crisis sanitaria, la imposibilidad de acompañarlos en sus últimos momentos, de consolarlos y de consolarnos en la expresión de nuestros sentimientos mutuos en los instantes finales.

Muchos ancianos y menos ancianos están muriendo solos en los hospitales o en las residencias debido al confinamiento. Y aunque el personal sanitario está haciendo un esfuerzo sobrehumano para atenderles con cariño y humanidad, a los moribundos les falta el calor de la presencia de sus seres queridos. Los familiares también estáis sufriendo mucho por esta situación, desde el confinamiento en vuestras casas, sin poder evitar los sentimientos de impotencia, de frustración e incluso, a veces de rabia.

En estos momentos es especialmente importante que no os dejéis vencer por la comprensible aflicción. Aunque vuestros seres queridos vayan a morir o hayan muerto alejados físicamente de vosotros, en el mundo invisible, en el campo de los sentimientos, en la Mente Única que somos, ellos están junto a vosotros y vosotros junto a ellos.

El tiempo y el espacio desaparecen para aquellos que han iniciado el tránsito hacia al Clara Luz. Ya no están en el mundo físico concreto como nosotros que seguimos vivos. Por eso podemos entrar en contacto con ellos a través de la intención de nuestros pensamientos. Podemos hacerles sentir que les amamos, que nos sentimos agradecidos de haber recibido la vida de ellos o de haber compartido nuestra existencia con ellos. Podemos hacerlo. Para ello es bueno que encontréis un tiempo al día y os recojáis en silencio, solos o en compañía de otros familiares o amigos.

En ese tiempo de recogimiento, haced como si estuvieran físicamente presentes y habladles desde el corazón. Podéis decir en voz alta o en silencio todo lo que les diríais si estuvieran presentes. No tengáis ninguna duda de que ellos, desde el proceso de disolución que están atravesando, sienten la energía de vuestros sentimientos y la fuerza espiritual que surge de vosotros.

Nuestra historia, como humanidad, la historia individual de cada uno de nosotros, es la historia de nuestras pérdidas. No hubiéramos podido llegar a ser lo que somos ahora sino fuera por todo lo que hemos perdido a lo largo de nuestra vida. Nuestras pérdidas no son carencias sino fortalezas.

Desde aquí, desde la vida en la que todavía estamos, dejad partir a vuestros familiares. No os aferréis a ellos. No lamentéis su desaparición. Solo acompañadles desde el amor, el agradecimiento, desde vuestra confianza interior, desde la confianza que os de vuestra fe religiosa, sea cual sea, acompañadle en el retorno al origen

Y la vida sigue. La vida siempre sigue. Nos iremos nosotros también y se quedarán cantando los pájaros del jardín, como escribió Juan Ramón Jiménez. Desaparecerán las montañas y los árboles, tarde o temprano. Todo lo que surge, desaparece. Todo lo que empieza, acaba. Y ahora, comienza el resto de nuestra vida.

Tenemos que continuar viviendo y cuidando de los vivos. Cuidándonos los unos a los otros mientras dure nuestro tiempo de vida. Diciendo lo que consideramos que tenemos que decir desde el fondo de nuestro corazón y haciendo lo que consideramos que debemos hacer a la luz de nuestra conciencia, para no tener que lamentarnos después, cuando nos llegue nuestro momento de iniciar el tránsito hacia la Clara Luz.

La vida y la muerte son un misterio para nosotros, seres humanos, que nunca podremos llegar a desentrañar del todo. Solo podemos entregarnos a este misterio con aceptación y seguir fluyendo en la corriente que nos sostiene y nos mantiene.

Desde el fondo de mi corazón, desde el fondo del corazón de todos los residentes en Luz Serena, acompañamos en el dolor por la pérdida a todos aquellos que habéis perdido a un familiar, a un amigo o a un conocido. Estamos con vosotros también. Tened fuerza. Tened confianza.
Un abrazo grande lleno de calor, de amor, de solidaridad para todos vosotros.

Nuestra mayor aspiración en este mundo
es la realización de nuestra naturaleza original
siguiendo el Dharma enseñado
por el Buddha y los Maestros de la Transmisión.

Dokushô Villalba
27 marzo 2020
En el Templo Zen Luz Serena

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